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Historia

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EL CRIMEN DE LOS ALCALDES

calzada

Desgraciadamente, éstas rivalidades no solo existieron entre los frailes y encomenderos, sino también entre autoridades políticas como lo ilustra el episodio conocido en los canales yucatecos como el "crimen de los alcaldes de Valladolid", que a continuación sintetizaremos. A fines del siglo XVII el gobernador de la provincia don Martín de Urzua y Arismendi, por recomendaciones de un muy cordial amigo el obispo Don Pedro de los Reyes Ríos, envió a Valladolid con caracteres de capitán general al señor Fernando Hipólito Osorno, personaje de alta alcurnia española y quien se consideraba muy superior por su grado militar. Osorno tenía el carácter un poco violento y un trato muy caballeroso. Era bastante enamorado y uno de sus romances se vio involucrado con la novia del alfarés mayor de la villa, Don Miguel de Ruiz Ayuso. Este no hizo nada al respecto y prefirió esperar una buena oportunidad para eliminar a su rival. La actitud del capitán origina disgustos aun entre las propias autoridades. La noticia llega al gobernador de la provincia, quien poco pudo hacer, por la amistad y recomendación del obispo. Cuando ocupó la alcaldía y presidencia del alcalde Osorno cometió muchas irregularidades y poco a poco perdió sus fuerzas debido a que el gobernador había quebrantado su amistad con el obispo. Según la crónica, en cierta ocasión cuando don Fernando se encontraba ausente de la ciudad, el alcalde segundo mandó poner preso a uno de los amigos de Osorno y al retornar este, quiso, infructuosamente, liberar a su compañero. Al poco tiempo fue destituido de su cargo por orden del gobernador previa asamblea del cabildo. En aquella asamblea Osorno trató de justificarse de los "falsos" que se decían en su contra. Todos callaban hasta que un capitán dijo: "A éste señor no le mandan más que obedezca lo que ordena mi gobernador" a lo que Osorno contestó con una bofetada al capitán. Cuando el gobernador Urzua se enteró de esto, ordenó la detención del alcalde destituido. Gabriel Covarrubias, amigo de Osorno que había escapado de la cárcel y que se había ocultado en la iglesia parroquial, escribía a Osorno exhortándolo a escapar también y acoger el derecho de asilo en el templo. Un día logró huir de la prisión y fue a refugiarse en la parroquia. En enero de 1703 los señores Miguel Ruiz de Ayuso y Fernando Tovar fueron electos a alcalde primero y alcalde segundo de la villa. Estos dos personajes eran enemigos acérrimos de Osorno, lo que agravó la situación del ex alcalde. Así la noche del 5 de julio de este año las autoridades llenaron el templo parroquial y sacaron a los dos prófugos. Covarrubias llegó muerto a la cárcel debido a las heridas que le habían causado; Osorno, por su parte, fue golpeado hasta que murió. Ambos fueron colgados en las ventanas de sus celdas. Las autoridades, para justificar su conducta, levantaron las actas del hecho. Sin embargo el gobernador Urzua mandó detener a Ayuso y Tovar, previas investigaciones. El caso toma tales proporciones que al enterarse del suceso, el virrey ordenó la separación de su cargo del gobernador a Urzua, considerándolo cómplice de aquellos crímenes. Los ex alcaldes Ayuso y Tovar fueron sentenciados a la pena de muerte y ahorcados el 28 de mayo de 1705. Este episodio, además de singular, adquirió relevancia para la vida histórica de Valladolid debido a que, por órdenes del obispo Reyes de Ríos, fue demolida la iglesia Parroquial de San Servacio, profanada por las autoridades civiles para sacar de allí al ex alcalde prófugo.